Afecta estilo de vida consumista la costa norte de Jalisco

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Miércoles, Octubre 23, 2013 - 15:13

El índice de consumo de Puerto Vallarta es más alto que en Cancún, Los Cabos y Acapulco

Los habitantes de la costa norte de Jalisco, que abarca los municipios de Puerto Vallarta, Tomatlán y Cabo Corrientes, tienen estilos de vida no sustentables. Vallarta, en particular, presenta un índice de consumo superior al de Cancún, Los Cabos y Acapulco, afirmó la doctora en Ciencias para el Desarrollo Sustentable, Rosa María Chávez Dagostino, profesora investigadora del Departamento de Ciencias Biológicas del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la Universidad de Guadalajara.

En la costa norte jalisciense la huella ecológica rebasa la adecuada a nivel internacional, que es de 1.8 hectáreas por año. Para la obtención de esas hectáreas de consumo fue dividida la superficie del planeta tierra (se excluyó el 12 por ciento destinado a áreas protegidas y las áreas que no son productivas biológicamente o que es muy pobre su producción, como los hielos perpetuos, los desiertos en el océano y los terrestres), entre el número de seres humanos en el mundo.

La suma de consumos que una persona hace se refleja en distintas partes del planeta y puede ser expresado en hectáreas, y dichas hectáreas traducidas a bióxido de carbono, uno de los componentes principales del efecto invernadero y del cambio climático. La zona rural en Vallarta tiene 2.31 hectáreas de huella ecológica al año y la zona urbana 3.3. En promedio consume 2.80. En Cabo Corrientes el promedio es de 2.13; es decir, 1.94 hectáreas por año para el medio rural y 2.32 para el urbano. En cuanto a Tomatlán, el promedio es superior a 2.6; es decir 2.69 para el ámbito rural y 2.6 para el urbano.

La huella de Tomatlán se incrementa, entre otras causas, por los consumos que hacen en el ramo agrícola, además de que hay numerosos migrantes que adquieren alimentos en tiendas de Vallarta y la necesidad de trasladarse los hace consumir combustibles. Tanto Tomatlán como Cabo Corrientes dependen de Puerto Vallarta en cuestiones educativas y de salud. El segundo municipio se ubica más cerca de Vallarta. Las huellas de los tres municipios están elevadas debido, entre otros factores, a que han adquirido hábitos alimenticios de fuera. Ya no se trata de comer frijoles y tortilla, sino cereal empaquetado o salchichas.

En Puerto Vallarta la huella ecológica es alta porque resulta difícil distinguir entre lo rural y lo urbano. Lo primero está muy influido por lo segundo. Si alguien consume, individualmente, más de 1.8 hectáreas globales está viviendo de forma no sustentable y contribuyendo al déficit ecológico. Lo que un ser humano consume no proviene exclusivamente del territorio donde vive, sino de cualquier parte del planeta y el impacto, por lo tanto, es global. La huella ecológica mide impactos a través de los consumos, de la apropiación del territorio del planeta tierra.

El consumo de la región costa norte de Jalisco está contribuyendo a dañar los ecosistemas de los pastizales, los marinos, de agua dulce y los bosques. La investigadora explicó que la huella ecológica es utilizada en el mundo académico, pero que no forma

parte de las políticas públicas ni es un indicador oficial, aunque la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) lo incluyera en su Plan de Desarrollo Ambiental en 2005.

Chávez Dagostino manifestó que sería una buena decisión que se incluyera como política pública, ya que la huella ecológica está relacionada con la calidad de vida o el bienestar social.

A T E N T A M E N T E
“Piensa y trabaja"
Guadalajara, Jalisco, 23 de octubre 2013

Texto: Martha Eva Loera
Fotografia: Adriana González