Podrían desaparecer ciudades costeñas por incremento de bióxido de carbono en la atmósfera

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Miércoles, julio 10, 2013 - 20:24

En 30 o 40 años podrían extinguirse más de 80 por ciento de las especies en el planeta, afirma economista ambiental

La concentración de bióxido de carbono en la atmósfera superó, hace dos meses, la frontera de las 400 partes por millón de bióxido de carbono. Esa frontera nunca debió rebasarse, de acuerdo con cálculos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la Organización de Naciones Unidas (ONU), señaló el doctor Salvador Peniche Camps, especialista en economía ecológica.

El también investigador del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) mencionó que las concentraciones a ese nivel de bióxido de carbono en la atmósfera provocarán un aumento en la temperatura de 2.5 a 3 grados dentro de unos 30 años, lo que implicaría un deshielo en los polos y el posterior incremento del nivel del mar, lo que provocaría la desaparición de las ciudades de la costa.

Si hay un incremento en la temperatura se modifica el ciclo de las plantas, no habrá maíz, ni trigo, y se afectará la localización de los animales. Podría desatarse una hambruna, lo que generaría graves problemas económicos mundiales. “Las preguntas son cuándo va a suceder todo esto y cómo nos va a afectar, cuándo nos va a caer el veinte y vamos a empezar a hacer algo”, se pregunta Peniche Camps.

En México lo que está haciendo el gobierno es impulsar acciones para que la gente cambie los focos tradicionales por focos ahorradores. Esa es su respuesta al cambio climático. Tiene cierta lógica porque los focos consumen mucha electricidad, y con ahorro de energía se mitiga hasta cierto punto la producción de bióxido de carbono, pero las medidas no se pueden quedar ahí.

El especialista explicó que entre la comunidad científica hay un debate: no hay acuerdo sobre si el cambio climático es originado por el hombre. “Hay un grupo de científicos que tiene la hipótesis de que el cambio climático es un ciclo, como ha pasado en otras épocas geológicas; podría tratarse de un ciclo de la naturaleza”, resalta Peniche Camps.

“De acuerdo con esta visión el esfuerzo social debería estar concentrado no en un cambio tecnológico para bajar los niveles de bióxido de carbono –abunda el especialista–, sino en la adaptación y preparación para ver qué se va a hacer con los alimentos, con la migración a las ciudades. Ahí debería estar el esfuerzo de la política pública y no en cambiar foquitos, pero eso es controversial”.

Hay otra visión que apuesta por un cambio tecnológico y de patrones de consumo para dejar de producir bióxido de carbono, que se concentra en la atmósfera. Este punto de vista sí incluye al hombre como responsable.

El investigador no desechó la propuesta de encender alerta roja a todos los niveles de gobierno, pensando en políticas de mitigación, de adaptación. Explicó que, por ejemplo, en Nueva York ya hay modelos de transporte para cuando se presenten inundaciones. Y ya se piensa en colocar pilotes y transportarse en lanchas. En México no hay un estudio a nivel de política pública al respecto.

Algunos datos son ya preocupantes: en 2004 el pronóstico era que en el siglo XXII iban a surgir ríos en los glaciares, por el deshielo. En el informe de 2007, el pronóstico apuntaba para dentro de 30 años. Pero los últimos datos indican que ya hay ríos y puede navegarse en los glaciares, incluso se organizan recorridos turísticos para visitarlos, señaló el investigador universitario.

Guadalajara, Jal., 10 de julio de 2013
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Internet
Edición de noticias en la web: Sergio Quiroz